Mamá, papá me voy a hacer vegana.

coco&fresa vegana
Foto realizada por Héctor Cardeñosa: https://hectorcardenosa.com/

Aún recuerdo perfectamente ese día. Mis padres como cada viernes, llegaron a casa a pasar el fin de semana conmigo. El corazón me latía fuerte y mi convicción crecía por momentos. Tras colocar sus cosas y saludarlos, les pedí que por favor, se sentaran en el salón. Tenía algo muy importante que decirles.

Frente a mí, las dos personas más importantes de mi vida. Mi madre y mi padre. Mis incondicionales. Los que han librado mil batallas a mi lado y desde la recámara. Esperando un nuevo golpe para volver a sostener mis lágrimas. Siempre fieles, siempre firmes. Siempre siendo ellos a pesar de mis errores o de mis triunfos. A ellos les debo más que la vida. Y ese momento, llegó al fin.

– Mamá, papá me voy a hacer vegana.

-¿Y no vas a comer pescado? – Preguntó mi padre.

-No cariño. Ser vegana es no comer nada de origen animal. – Dijo mi madre ante mi asombro de que ella, supiera lo que realmente significaba esa palabra.

Nos fundimos en un fuerte abrazo y apoyaron la que sería, la decisión más importante de mi vida. Yo aún no lo sabía.

Hace tiempo leí que si quieres resultados distintos, haz algo diferente. Y ahí estaba yo, dispuesta a poner mi mundo del revés y empezar a caminar sobre unos pasos más amables, éticos y sostenibles.

Ese fue uno de los días más importantes de mi vida. Llevaba mucho tiempo con esa idea en la cabeza. Desde muy pequeña siempre sentí una debilidad muy especial hacia los animales, en especial hacia los perros. Ya os contaré cómo mi primer perro me ayudó a superar una enfermedad. Crecí como una niña normal, en un sitio normal, en un mundo normal. Pero a mis ojos muchas cosas «normales» no lo eran tanto. Rechazaba comer ciertas carnes como el conejo, o el cordero que tanto le gustaba preparar a mi madre. Y le decía que no quería comer eso porque me daba pena. Luego, con el paso de los años entendí el significado de la palabra ESPECISMO y todo cuanto sentía y creía cobró sentido. Tardé mucho tiempo en hacer la conexión. En entender que si era capaz de amar a un perro, también podía amar a una vaca. Y eso, significaba no comérmela. No contribuir a un sistema sumamente cruel con los animales. Con la vida. Y también, con las personas.

Ese día mi vida cambió para siempre. Y también la de mis padres, la de ciertos amigos y personas de mi entorno.

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Ese día comenzó mi lucha para y por ellos. En todo este tiempo he descubierto una realidad muy dura. Una realidad que a veces pienso que ojalá no supiera. Pero lo sé. Tomé conciencia y esa conciencia hoy me hace responsable de transmitir un mensaje que creo más que necesario. Espero de corazón que a mi lado puedas entender el veganismo como una forma de vida respetuosa, amorosa, saludable y ética. De todas las formas de vida que he conocido, es la que mejor sin duda alguna, se adapta a hacer de este mundo un lugar mejor. Una utopía que muchos creen imposible pero que yo, cada día tengo más claro, que si quieres puedes. Y si puedes, lo habrás logrado.

GRACIAS mamá y papá por apoyarme y por creer en mí antes de que yo lo hiciera.

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6 comentarios en “Mamá, papá me voy a hacer vegana.”

  1. Esperemos que no en un tiempo muy lejano no nos vean como bichos raros, que ya no sea una utopía sino como la única forma posible de relacionarnos con todos mis animales.

  2. Confío plenamente en que como bien dices, dejará de ser una utopía. Muchas gracias por tu comentario y por ser parte importante de este MUNDO MEJOR <3

  3. Ojalá se acabe el gran maltrato animal, que el animal del hombre sigue llevando a cabo. Gracias por tus palabras.

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