El perro que no podía entrar al bar.

Muchas veces se repite la misma escena. Entro en un bar y veo a un perro amarrado fuera. Porque la «legislación» no permite el acceso de animales domésticos o porque simplemente, está socialmente mal visto que entres a comer o a tomarte algo con un perro al lado. Este hábito tan repetido y culturalmente aprendido, al menos en España, ha pasado desapercibido durante prácticamente toda mi vida.

Hasta que la bombilla de la conciencia se me encendió.

Un buen día me di cuenta de algo que hasta el momento había pasado totalmente inadvertido ante mis ojos. Muchas veces me encuentro con la imposibilidad de ir con Coco y Fresa a un bar o a un restaurante. A compartir con ellos un rato de mi ocio. Los tengo que dejar amarrados fuera o simplemente no los llevo conmigo. Y fue en ese gesto de «amarre» cuando pensé: ¿Cómo es posible que no me permitan entrar con mis mejores amigos y encuentro que este establecimiento venda trozos de animales muertos que luego la gente se come? Perdonad que sea tan explícita. Pero ¿realmente estamos tan ciegos? Pues al parecer sí. Y yo lo estuve durante mucho tiempo.

Las reglas del juego

Little White Dog Waiting by the Bakery Entrance

  • Está mal visto (prohibido) que entres con un perro a un restaurante porque no es higiénico. O porque a la gente no le gustan los perros, o porque molestan, o ladran, o hacen ruido o sueltan pelos. Claro, los pelos no se comen.
  • Sin embargo la carta te muestra una variedad de platos de «comida» camuflados en trozos de animales muertos. Muslos, contramuslos, lomos, miembros, orejas, patas, ojos, vísceras, etc, de otras especies distintas a la de tu perro que has tenido que dejar amarrado fuera. Como una vaca, un cerdo, un pollo, un cabrito, un pez, calamares… ¿Eso es higiénico? ¿Eso es ético?

Algo falla y algo hemos hecho muy mal. Y es que resulta que a muchas personas les molesta, y mucho, la idea de estar sentando en un mesa y tener al lado a una feliz pareja que va con sus amigos peludos a comer. Aún estando estos en el suelo, amarrados y tranquilos. Y aún estando ellos comiéndose un solomillo de una pobre vaca que sufrió una vida y muerte atroz. Eso no es para alarmarse. Eso no es para poner el grito en el cielo y decirle: «Señora, ¿sabe usted lo que se está comiendo?» No es menos rocambolesco que traer a un perro vivo y feliz a un restaurante o a un bar y que puedas llevarlo a todas partes.

El sistema nos ha hecho tontos

La parte de la higiene es muy importante. De acuerdo. Pero estarán conmigo en que muchos perros están más aseados que muchas personas. Solo buscamos excusas. Nos dejamos mimetizar por lo culturalmente establecido. El sistema se ha encargado que de inhibamos nuestra capacidad de pensamiento y otorgamos tanto poder a unos cuantos y ni siquiera nos damos cuenta de las decisiones que tomamos. Hemos dado por hecho que comer animales está bien y es necesario. Hemos dado por hecho la idea de que ir a un restaurante con nuestro perro está mal pero sentarnos a comer un pollo en salsa está bien. ¡Y además está delicioso!

Curiosamente los países más desarrollados tienen integradas a sus mascotas como parte de la sociedad. Pueden entrar con ellas en los establecimientos. En los transportes públicos, en los parques y habilitan algunas playas para que puedan correr, bañarse y dar largos paseos. Y me paro para aprovechar y mencionar que cada vez me chirría más la idea de usar la palabra mascotas. Porque implica una propiedad. Se convierten en un medio para obtener un beneficio. Cuando realmente la naturaleza justa y en un mundo justo cada especie debería vivir en total libertad.

Pero ¿cómo hacer libres a la mayor especie que ha existido jamás que es el hombre, que todo lo esclaviza, cuando él mismo es su propio esclavo?

Made in Spain

En España aún prima la supremacía de que un perro es una cosa. Una cosa que para muchas personas no es más que un mero entretenimiento, un juguete de Navidad o un abandono en la época de vacaciones. Y no es así. Un perro es miembro de nuestra familia, es un ser maravilloso. Y si tanto te tortura la idea de compartir mesa con uno de ellos vivo, plantéate la idea de que lo que comes es un trozo de un animal que no quería morir.

Por suerte cada vez son más los bares y restaurantes que habilitan la posibilidad de entrar con tu mejor amigo y compartir un buen rato en familia.

Gracias a todos por pensar en ellos y en nosotros.

Comparte un mundo mejor
Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

4 comentarios en “El perro que no podía entrar al bar.”

  1. Maravilloso artículo Irina. Yo ya no voy a restaurantes donde no me dejen entrar con mis perros, que para mí no son mis perros, son mi familia. Pero lo peor de todo son los restaurantes veganos que no admiten a los perros. Eso sí que me deja a cuadros. ¿ Cómo es posible ser vegano y no permitir acceso a los animales?
    Un abrazo,
    A seguir luchando….

  2. Muchísimas gracias Tania. Tienes toda la razón. Incoherencias que una tras otras nos hacen perder el sentido. Pero poco a poco lo iremos consiguiendo.
    Un fuerte abrazo bonita 🙂

  3. ¡Hola, Irina! Acabo de descubrir Coco & Fresa y quería felicitarte por un proyecto tan bonito, ético y novedoso. Aplaudir también tu artículo. «Y si tanto te tortura la idea de compartir mesa con uno de ellos vivo, plantéate la idea de que lo que comes es un trozo de un animal que no quería morir» es una frase realmente para enmarcar…
    Hemos mamado una ideología, la especista, que nos ha despojado de la compasión hacia «el otro» con la que sin embargo nacemos. Me entristece ver ese amor tan puro hacia el resto de animales en lxs niñxs más pequeñxs que luego se transforma en ceguera e indiferencia cuando vamos creciendo. Soy vegana desde hace dos años y me estremece recordar los hábitos de consumición (alimentos, vestimenta, cosméticos, ocio…) que mantuve durante tanto tiempo y que me costó ¡22 años! analizar y reformular en una versión más empática, justa y sostenible.
    Cada día veo cómo el veganismo deja su huella en la sociedad española, y lo hace de la mano de proyectos admirables como el tuyo. Gracias por tu noble labor de defensa del planeta y respeto hacia todos los animales. <3

  4. Hola Clara.

    Muchísimas gracias por tu mensaje 🙂
    Hemos estado inmersos en otros proyectos de la Agencia y teníamos el blog un tanto descuidado pero ya volvemos a la carga. Leer esto nos ha recargado el alma así que de corazón GRACIAS. Más personas como tú son necesarias para hacer fuerza hacia el cambio tan necesario que este mundo necesita.

    Un beso y que pases un día maravilloso.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.